martes, 24 de septiembre de 2013

"Azul", de Rubén Darío

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Azul, de Rubén Darío. 


Título:  Azul
Autor: Rubén Darío
Género: Cuentos y poemas
Primera edición: 1888, 
Valparaíso: Imprenta Litografía Excelsior, 1888

Muchas son las narraciones cortas que Rubén Darío, viajero consumado, fue escribiendo con el paso de  los años aquí y allá (en Nicaragua, Chile, en Argentina) mientras iba haciendo su exitosa carrera en el género de la poesía. Quiero decir con esto que Darío fue, ante todo, poeta, lo cual no es óbice para que puedan escogerse, de entre su irregular producción cuentística, dos o tres docenas de escritos de excelente calidad. No en vano, Darío marca un antes y un después en la literatura en castellano, entonces encajonada en los estrictos límites del realismo y del naturalismo. Como cuentista –faceta que nos interesa hoy– se alzó a modo puente entre el norteamericano Edgar Allan Poe y los narradores ingleses y franceses del siglo XIX, a los que tanto admiraba.
Pocas veces un primer libro fija con rotundidad las pautas de una nueva tendencia literaria en el panorama mundial. Es el de caso de Azul, título quizá inspirado en la célebre frase de Victor Hugo: L'Art c'est l'azur” [“El arte es azul”]. Publicado por primera vez en 1888 en Chile, con dos revisiones posteriores en vida del autor, el libro expone algunos trabajos que este había divulgado entre 1886 y 1888 en la prensa chilena. (En aquella época la prensa era prácticamente el único sustento posible de los escritores latinoamericanos). Con Azul nacía el Modernismo, matizado casi una década después en Prosas profanas (1896). Estas obras darianas  y otras como Raros, herederas en cierto modo de José Martí, dejarían a su vez un poso reconocible en numerosos escritores españoles, incluso –como señala Octavio Paz– en aquellos que en un principio le habían recibido con hostilidad o reserva, pongamos Miguel de Unamuno o Antonio Machado –este último llegó a escribir una elegía a Darío a raíz de su fallecimiento.
Azul está estructurado en dos secciones: “Cuentos en prosa”, en la que el autor deja varios cuentos y experiencias personales de su estancia en Chile, y “El año lírico”, que incluye poemas que ya anuncian las innovaciones estilísticas del Modernismo: nuevas formas métricas procedentes de la poesía francesa, musicalidad, exotismo, empleo de figuras retóricas como la personificación, la sinestesia o el paralelismo.
Varios de esos relatos publicados en Azul (“El rey burgués”, “La ninfa”, “La canción del oro”, etc.) fueron recuperados para el libro Cuentos fantásticos, publicado por el Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura en su colección Biblioteca Iberoamericana (2007). En estos once relatos el lector puede recibir toda la artillería musical e inventiva de un Darío en estado bruto que revolucionó las Letras de su tiempo. Cuentos, como su título indica, inscritos en el género de la fantasía, donde predominan la musicalidad y lo sensitivo en manifiesta confrontación con los austeros parámetros del realismo, corriente predominante en la escena literaria del momento. 
La intensidad, el ritmo fluido, la perfección formal, el culturalismo o las evocaciones de la cultura antigua greco–latina están presentes en estos cuentos, unas veces alegóricos, otras veces narrados con marco (técnica de contar una historia dentro de otra), y siempre efectistas, siguiendo los consejos de Poe. Bajo esta refulgente capa formal, Darío indaga en cuestiones profundas. Así, en “El velo de la reina Mab” o en “El rey burgués” retrata el paupérrimo papel que desempeña el artista de su tiempo ante el materialismo, o deja su preocupación por el paso del tiempo en “El caso de la señorita Amelia”.
Un libro, en definitiva, del agrado de los lectores avezados del género breve y también de  aquellos que se asomen a sus páginas sin otro propósito que pasar un rato agradable.