jueves, 14 de noviembre de 2013

"El guardián entre el centeno", de J.D. Salinger

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger (Alianza, 2010)

Título: El guardián entre el centeno
Autor: J.D. Salinger
Género: Novela
Primera edición: 2009
Edición comentada: Alianza Editorial,

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger

Escribir sobre El guardián entre el centeno es como hablar de Casablanca, ambas son obras de culto en sus respectivas disciplinas y, como ocurre con las grandes referencias, casi todo se ha dicho ya sobre ellas.
Holden Caulfield es el protagonista de El guardián entre el centeno. Se trata de un joven de dieciséis años, larguirucho y tremendamente irónico que nos narra en primera persona sus vivencias desde que es expulsado del colegio Pencey hasta que le internan para, como él mismo dice, “tomárselo con calma”.
En la voz de este adolescente el mundo se convierte en un lugar sombrío donde la apatía y el nihilismo parecen ser unos de los pocos valores reconocibles. En cierto modo, hay algo de Mersault (el protagonista de El extranjero, de Albert Camus) en Caulfield. Ambos ven la realidad bajo un prisma de hastío, ambos parecen ser extranjeros en el tiempo y las circunstancias que les ha tocado vivir. Sin embargo, quizás por la edad, quizás porque J.D Salinger lo quiso así, podemos reconocer cierta esperanza en las palabras y actos de Caulfield. 
Se le ha atribuido a nuestro protagonista el papel de antihéroe, el reflejo de la rebeldía adolescente. Pero en mi opinión, creo que estos papeles se le quedan pequeños. Holden Caulfield es más que un adolescente y, aunque a veces asomen comportamientos propios de la edad (como cuando camina apretándose la ficticia herida de bala que lleva en el abdomen para que la sangre no gotee), es más maduro que muchos de los supuestos adultos con los que se encuentra a lo largo de las 288 páginas de la novela.
¿Cómo no iba a serlo un joven que reconoce estar rodeado de gente falsa que actúa según sus preferencias?, ¿cómo podríamos no considerar a un chico de dieciséis años adulto cuando asegura que el sexo no tiene sentido si no es una experiencia tanto física como espiritual? Son esos pequeños detalles, como el fijarse en que Jane, una chica por la que siente algo, siempre deja toda las damas en la fila de atrás al jugar; o el preguntarse a dónde irán los patos del lago de Central Park cuando el agua se hiela; o reconocer abiertamente que “porque alguien se haya muerto no tiene por qué dejar de gustarte, sobre todo si era mil veces mejor que las personas que conoces y que están vivas”.
Ese es el verdadero Cauldfield, el que tiene esos momentos de lucidez impropios de la edad; el que siente un amor incondicional por Allie, el hermano que murió de leucemia; el que cuando su hermana pequeña le pide que diga algo que le guste mucho es incapaz de responder nada, pero por sus gestos y palabras sabemos que observarla mientras duerme y cuidar de ella podría ser la respuesta.
Todos estos detalles, adornados con la ironía y el humor de Salinger, convierten a Cauldifeld en uno de los personajes más queridos y admirados de la literatura del siglo XX.
Cuando un escritor termina una novela nunca sabe exactamente qué repercusión podrá tener en el futuro. Sesenta y dos años después de su publicación (en 1951), El guardián entre el centeno es una de las obras de referencia de la literatura norteamericana y es lectura obligatoria en instititutos y universidades. El autor, J.D Salinger, nos abandonó hace muy poco, en el año 2010. Por lo tanto, a diferencia de muchos otros artistas, sí supo el alcance que ha llegado a tener su libro. Una obra de culto que aún tiene sus controversias en cuanto al título. Hay quien afirma que el mejor título y el más fiel a la idea original es el de la primera traducción al castellano: El cazador oculto. Un libro que tiene extraños admiradores (se dice que David Champan, el asesino de John Lennon, estaba leyendo la novela cuando lo asesinó y afirmaba sentirse como Caulfield). Una obra por la que mucha gente conocida y no tan conocida declara abiertamente su admiración. Una etiqueta que en ningún momento le viene grande a esta enorme novela.
“Los que de verdad me vuelven locos son esos libros que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera amigo tuyo y pudieras llamarte por teléfono cuando quisieras”. En este caso yo también estoy de acuerdo con Caulfield, no me hubiera importado haber llamado por teléfono a J.D Salinger y charlar un rato con este enigmático y escurridizo escritor sobre una de las novelas que más marcan la vida de un lector.



Victoria Mera
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Victoria Mera García es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Ha vivido durante un año en Rouen (Francia) y otro en Braga (Portugal) gracias a becas de su universidad. Su primer poemario en solitario se titula Rutas de Vuelo, publicado por Ediciones Oblicuas en 2013.

Además, ha sido publicada en 3x3, Colección de Poesía, 4 (Editora Regional de Extremadura), en Taller de la Poesía y del Relato, Antología 2011 (Editora Regional de Extremadura, 2012) Trece (rumorvisual, 2010) junto con otros doce poetas extremeños. Ha colaborado en las revistas literarias Generación espontáneaÁgora, papeles de arte gramáticoEl coloquio de los perrosFábulaNorbaniaVentana sur (Cuba) y Papalotzi (México).

Su estilo ha sido definido como una "minuciosa arquitectura literaria" y sus poemas "frescos y llenos de poesía".