viernes, 22 de noviembre de 2013

"Memorias de Adriano", de Marguerite Yourcenar


Marguerite Yourcenar, autora de Memorias de Adriano. Fuente de la imagen

Título: Memorias de Adriano
Autor: Marguerite Yourcenar
Género: Novela
Primera edición:  Editorial Plon (Francia, 1951). 
Edición comentada: Salvat (1994)

Considerada como una de las mejores novelas históricas, Memorias de Adriano es una recreación de la existencia del emperador Adriano (siglo II d. C.), en forma de larga carta escrita al final de su vida y dirigida al joven Marco Aurelio, quien habría de ser su sucesor después de Antonino Pío, con la excusa de aleccionarle con su experiencia. Obra culta, consistente y elegante que refleja el mundo clásico y el paganismo oriental. Escrita de forma densa, sin diálogos y en una primera persona que le da verosimilitud, Adriano desgrana las intrigas palaciegas que lo llevaron al poder con la ayuda de Plotina, la mujer de Trajano; los rencores y venganzas, la promiscuidad sexual, su enamoramiento de Antinoo y el dolor por su muerte; los deseos de paz y de gobernar con moderación, las obligadas campañas militares para sofocar las revueltas en Oriente, y cuenta el final de su mandato con resignación, como si el suicidio fuera la única salida posible.
Memorias de Adriano es la obra de una vida. Escrita por Marguerite Yourcenar durante décadas, que se pasaba noches enteras pergeñado situaciones, lugares, semblanzas que, al día siguiente, por la mañana, tiraba al fuego.
Algunos párrafos de la novela son éstos:
“Un ser embriagado de vida no prevé la muerte; ésta no existe, y él la niega con cada gesto. Sonrío amargamente cuando me digo que hoy consagro un pensamiento de cada dos a mi propio fin, como si se necesitaran tantos preparativos para decidir a este cuerpo gastado a lo inevitable. En aquella época, en cambio, un joven que mucho hubiera perdido de no vivir algunos años más, arriesgaba alegremente su porvenir todos los días”.
“Tener razón demasiado pronto, es lo mismo que equivocarse”.
O esa otra frase de Flaubert que obsesionaba a Marguerite Yourcenar y le servía de inspiración: “Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre”.
Memorias de Adriano es una escultura clásica que renace y nos cuenta de forma poética la época en que vivió.


Autor del texto: José Sánchez Rincón (leer otros artículos suyos en Grandes Libros)